Se trata de la materialización de un agrupamiento de unidades residenciales de interés social, con carácter ejemplar, a ser viabilizadas dentro del Plan Nacional de Habitación. En función de la localización del terreno, de las condiciones del contexto y de la cantidad de unidades a ser proyectadas, deberán ser previstos servicios, comercio y equipamientos públicos complementarios. El agrupamiento de unidades residenciales será organizado en función de la configuración de “pequeños colectivos”, como forma de administración y de regulación de los servicios (electricidad, agua, gas,etc) y de la manutención de las áreas comunes. La configuración de este barrio ejemplar será realizada en función de los criterios de “sustainable building”, incluyendo la captación de agua de lluvia, energía solar para atendimiento de las áreas comunes, prioridad para la ventilación natural (cruzada) de los locales habitables, inclusión de una fuerte componente vegetal en el urbanismo (dosificando adecuadamente la relación masa verde-masa construida), la utilización de materiales ecológicamente compatibles y reciclables, el tratamiento selectivo de la basura, la prioridad para el sistema de movilidad pública no contaminante, las bicisendas y el estímulo a la marcha a pie. La composición socio-económica de la distribución de unidades de diferente tipo y tamaño, obedecerá al criterio de obtención de un “mix” social lo mas variado posible. La configuración física de los volúmenes edificados buscará responder a la obtención de un perfil (skyline) variado, no monótono y con una buena oferta de alternativas organizacionales de las células, atendiendo a un amplio espectro de situaciones familiares. Un determinado porcentaje obedecerá a la demanda de unidades para portadores de necesidades especiales (PNE), tercera edad, matrimonios jóvenes, madres jefes de familia, familias ampliadas , etc. La variación tipológica de las unidades habitacionales será correspondida por la variación volumétrica y de tratamiento de cada parte del total que conformará este Eco-Barrio. La fabricación de materiales (especialmente los originados del reciclaje, tanto para la construcción de las edificaciones cuanto para el mobiliario residencial) y la capacitación de la mano de obra, estarán integrados a los programas de las secretarías de Trabajo, Acción Social y Educación. La localización del Barrio deberá llevar en consideración, como cuestión central , la disponibilidad de transporte público adecuado hasta el Eco-Barrio. Urbanística y arquitectónicamente se tenderá para una Arquitectura Urbana que incorpore una dimensión paisajística altamente elaborada como parte componente fundamental. La inserción en el entorno deberá representar un fuerte estimulo para la valorización de toda una amplia zona adyacente. La planta baja deberá acoger un número adecuado de locales para trabajo manual, comercio y servicios, a escala del barrio. Constructivamente deberá alentarse la investigación y utilización de sistemas premoldeados combinados con sistemas tradicionales, la utilización de tecnologías M2, etc ;bien como la prefabricación de aberturas. La programación de cada uno de los sectores del Eco-Barrio, deberá posibilitar la ejecución por etapas, debiendo tener por lo tanto una configuración capaz de garantizar la coherencia tanto en el total como en cada uno de los sectores. Las edificaciones incluirán tipologías de planta baja con 3 y 4 pisos superiores, sin ascensor, pero con previsión para su instalación futura. El lenguaje arquitectónico buscará tanto transmitir un aura contemporánea cuanto establecer diálogos con el contexto. El resultado perceptible final deberá tender para una arquitectura altamente elaborada, con dimensión social y cultural. En ese sentido deberá implicar tanto una re-elaboración de los modelos latinoamericanos de calidad (por ejemplo el conjunto Barrio Los Andes de Bereterbide en Buenos Aires, y el conjunto Pedregulho de Affonso Eduardo Reidy en Rio de Janeiro) cuanto una nueva formulación, ahora con claro énfasis en los aspectos sostenibles del diseño, tanto urbanístico como arquitectónico. La relación entre las edificaciones deberá resolver perfectamente el espacio común de manera económica, creando condiciones para la convivencialidad y evitando las áreas muertas. Un DNA urbano deberá ser el hilvanador de lo físico con lo social y lo ecológico. El favorecimiento de la vida asociativa estimulando la ocupación plena de las veredas, plazas y espacios residuales será la mejor garantía de seguridad para todos. Una densa arborización general, con especies adecuadas a cada estación, junto con la cuidadosa selección de la orientación de las edificaciones, será otro de los componentes de sostenibilidad y obtención de entornos físicos estimulantes para la vida social. Jorge Mario Jáuregui
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